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DE ESTA OBRA, SE HA DICHO...

 

“Víctor Chamorro se ha evadido del mito. Ha ganado el Premio Urriza”.

(Revista S P., 1.968).

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“Lleva la estrella en la frente, y uno se siente cobarde a su lado”.

(Diario PUEBLO, 1.968. Raul del Pozo).

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“Esta obra descubre las magnificas cualidades de narrador de Víctor Chamorro”.

(Pedro Crespo).

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“A sus jóvenes años es un novelista completo”.

(ESTAFETA LITERARIA. Ruiz Ruiz).

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“Unas grandes dotes narrativas”.

(Diadio PUEBLO, 27-V-1.967. Dámaso Santos).

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“Un lenguaje preciso y realista y unos personajes vivos, en un ambiente natural, dan al relato de Chamorro una fueza singular y lo sitúa en la línea de las mejores novelas que tienen por escenario el mundo anacrónico de nuestros pueblos”.

( ABC, JUNIO DE 1967. Angel María de Lera).

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“ La Venganza de las Ratas se mantiene en la violencia de trazo, en el recorte de las situaciones mediante el sarcasmo, en una impasibilidad cargada de pasión interna, mediante un tono uniforme que –junto a la ausencia de sexualidad activa, exorcizada mediante unas violencias verbales caracterizan uno de los mejores elementos que concurren en la narrativa de Víctor Chamorro”.

(Diario ARRIBA, 29-X-1.967. Antonio Valencia).

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“Chamorro ha conseguido, poco a poco, confirmar su nombre y situarlo en la vanguardia de nuestros jóvenes valores”.

(estafeta literaria, 1.968. Carlos Murciano).

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“Victor Chamorro es un novelista de raza, ese tipo de hombre que tiene que escribir o no hacer nada”.

(Diario ARRIBA, 17-V-1.969. Martín Prieto).

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“La Venganza de las Ratas es una novela de tipo objetivista, en la que el autor constata el estado de cosas existentes en un pueblecito: Rincón (Hervás muy probablemente). El aspecto documental se refuerza por la estructura de la obra compuesta en forma de crónica detallada casi minuto a minuto Casi puede decirse que la obra tiene un personaje colectivo: la gente de Ricón, dividida en pobres ( que habitan en el miserable barrio judío) y “ricos”. El enfrentamiento entre ambas clases se polariza en torno a la figura de Jacobo, al que los primeros admiran y los segundos odian Como en otras novelas de Chamorro aquí no hay ni un maniqueísmo absoluto, ni un mínimo planteamiento ideológico. Por una parte, encontramos de un lado pobres obedientes a la voz de los señores y una gran masa irresoluta a causa del miedo o la costumbre. Por otro lado, hay entre los fuertes algunos personajes que defiende a Jacobo ( el médico, el juez y hasta el cura: parte fundamental del grupo conservador ). Jacobo mismo no tiene cociencia de clase, ninguna idea política. Se mueve tan sólo por un instinto de justicia".

(LITERATURA EN EXTREMADURA TOMO III).

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"El protagonista es Jacobo, el cazador, el hombre más fuerte del pueblo, joven y sincero que no transige las injusticias y por eso denuncia los abusos de Teodoro, el alcalde cobarde, los del fanfarrón maestro, d. Belarmino y sobre todo los de la hipócrita beata millonaria, doña Iluminada. Y Jacobo se convierte en víctima de las ratas. “La venganza de las ratas” es una dura y a la vez atractiva y acaparadora narración. No es un relato de corte social ni la tan explotada novela de ambiente rural sino una vehemente denuncia contra la injusticia, el abuso del poder, el caciquismo y en definitiva contra la deformación del alma humana".

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“Su lectura me ha causado una tremenda impresión. Una novela magnifica de principio a fin”.

(Diario NORTE DE CASTILLA, 4-v-1968. José Antonio Rodero).

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“ El novelista de Cáceres subyuga, envuelve, aprisiona al lector en la noria densa, azogante e implacable del relato".

(Norberto Carrasco).

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“Todo el relato es un largo monólogo –interior o explícito- que nos expone la visión del mundo, de un mundo simple y patético, desde la mirada del protagonista que busca una explicación a lo que no la tiene: a la presencia del dolor sobre el mundo".

(ABC, 1.968. Guillermo Díaz Plaja. Real Academia).

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“Asedia la realidad a través de su captación sensorial. No categoriza; no se evade hacia la infrarealidad o hacia la metáfora. Busca y encuentra el vocabulario inmediato y no retrocede ante el vocablo grueso si le ayuda a obtener un clima dramático o más expresivo.”

(Guillermo Díaz Plaja. De la Real Academia Española. ABC, 1969).

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“LA VENGANZA DE LAS RATAS transcurre en Rincón, un pueblo partido en dos ríos. Arriba viven los ricos. Abajo, al otro lado del río, se arraciman las viviendas de los pobres, y, un poco apartado, el antiguo barrio judío. Y, solo en la montaña, vive Jacobo, un hombre joven, problemático según las autoridades. La novela entra en materia cuando, el 22 de diciembre de 1952, éste es detenido a la puerta de la taberna y recibe una paliza por parte de las fuerzas del orden. Herido en la cabeza, es encerrado en el calabozo sin recibir ninguna cura, y eso, que corre de boca en boca, levanta protestas entre la gente del pueblo .Ése es el momento que esperaban los poderosos para tratar de sacarse de encima a tan molesto personaje, así es que comienzan los contactos y reuniones para expulsarlo, acusándolo de vago y maleante. Sólo el juez, que se ha mantenido aparte sin dejarse mangonear, se interesa por la legalidad del asunto. Sin embargo, la suerte está echada para Jacobo, porque cada uno de los personajes empeñados en que desaparezca tiene alguna ofensa, real o imaginaria, que vengar, y el lector lo va conociendo a través de las reflexiones de los propios interesado. Don Belarmino, maestro e historiador del pasado de Rincón, hombre en apariencia neutral, desea vengarse de Jacobo porque piensa que su mujer lo ha engañado con él. Doña Iluminada, la burguesa rica y beata que no da trabajo a nadie que viva en el barrio judío (enemigo del catolicismo), quiere a Jacobo fuera del pueblo porque piensa que vive en pecado con Casta, la Húngara, una bailarina a la que éste acogió. Teodoro, el alcalde, y otros amigos suyos, están molestos porque Jacobo critica la caza al ojeo. Cada uno de ellos, en fin, trata de conseguir su venganza, sin confesar, claro está, los motivos personales. Jacobo, que tampoco es inocente, se ve, sin embargo, apoyado por el juez y el cura, quien, gracias a este episodio, encontrará el valor necesario para plantar cara a doña Iluminada y exigirle que deje de mangonear en las cosas de la iglesia. De esa manera se aclaran las posiciones de los habitantes del pueblo, aunque la suerte del protagonista está echada, y las fuerzas vivas –las ratas- respirarán aliviadas cuando él mismo les da el motivo final para acusarlo oficialmente. El poder no admite resistencias".

Reseña de Literatura Arte y Espectáculos

Nº 316 Mayo 2000

Autora de este articulo: Mará José Navarro.

 

 

 

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